lunes, 27 de octubre de 2008

12. Otoño, Obama y Horacio

La cosas se van asentando poco a poco. Mi cuerpo se ha ido acostumbrando a la rutina de guardia cada cuatro días y duchita fría todas las mañanas a las 5... y bueno, voy tirando. Este mes mis pacientes son los pobres diablos ingresados en el Servicio de Neurología y Neurocirugía en la septima planta del hospital. Algunos locos, algunos desastres sociales, muchos epilépticos...

Los días se acortan y los árboles se tornan rojos y anaranjados. Las hojas aún aguntan las ráfagas de viento matutino, pero el frío ya se hace notar. Los planes fuera del hospital cada vez se centran más en lugares cerrados y con calefacción (museos, restaurantes, canchas de squash) y menos en lugares abiertos. Hoy he encendido la calefacción de mi casa por primera vez. En un mes abrirán las estaciones de esquí y supongo voleremos a hacer un poco más de vida al aire libre los fines de semana. Espero.

Durante los próximos dos meses estaré ocupado en los servicios de Pediatría General, los más activos del hospital. Con la época de las bronquiolitis y el asma a la vuelta de la esquina, me esperan dos meses de guardias eternas y nebulizaciones interminables. Y después vacaciones a mi (cálida) tierra, ¡a diós gracias!

Aquí la crisis se vive un poco de pasada. Los hospitales están igual de ocupados y mis pacientes de la clínica ya eran bien pobres antes de que Bush saliera presidente, así que poco cambio se percibe. La elecciones tampoco están en mi lista de prioridades estos días. Obama siempre fue mi favorito, antes de que Hillary se fuera o McCain fuera elegido para representar a los republicanos, pero lo cierto es que hoy en día es mi Madre (al otro lado del Atlántico) la que me mantiene informado.

Mi cumpleaños llegó y pasó casi sin avisar. Con mi edad Galeno era médico jefe en el ludus de gladiadores de Pérgamo y Horacio Nelson ya era un veterano comandante de guerra. (...)

Hoy ha sido un día tranquilo. Mis pacientes han tenido un buen día, las hojas siguen pegadas a los árboles. Esta noche vamos a probar un nuevo restaurante. Shangai Mama. Suena bien... espero que tengan calefacción.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

11. Mucho ruido, muchas nueces... ¡Y poco tiempo para aburrirme!

Apenas estoy comenzando mi tercer mes como residente de Pediatría, pero ya parece que llevo una vida haciendo esto. He pasado de hacer muy poco a hacer un poco demasiado en apenas unas semanas... pero hasta ahora la máquina está aguantado e incluso agradeciendo el estímulo.

A parte de rotar por los distintos servicios, hacer un par de guardias por semana e intentar aprender algo por el camino, hasta hoy me he metido en el consejo de residentes, en el comité de educación de posgrado, en el equipo de fútbol indoor y he empezado un proyecto de investigación clínica en el departamento de urgencias. ¡Ah! Y al menos una vez por semana voy a nadar a la piscina, juego al squash y organizo un partido de voley playa con mis compañeros de curso. Bueno, más que voley playa es voley sobre arena junta al río, pero bueno... Y todo esto lo debo hacer mientras promedio unas 70 horas de curro a la semana (!). A veces me siento como el muchacho de la canción de Café Tacuba, queriendo vivir 24 horas al día...

Ciertamente, lo único que echo en falta es tiempo para aburrirme. Y supongo que eso es bueno.

Have a great day.

jueves, 3 de julio de 2008

10. Sobre bebés, estrés y curvas de aprendizaje

Hace ya dos semanas que trabajo en el servicio de neonatos y cuidados intermedios como residente de primer año del Cincinnati Children's, aunque parece que llevo meses aquí. Mañana, día de la Independencia, es mi tercera guardia y, a decir verdad y a pesar de ser festivo, la espero con ganas.

Los primeros días de la rotación y de la residencia, como en cualquier otro trabajo, fueron francamente estresantes. Después de pasar las dos semanas de orientación del programa comiendo, asistiendo actividades lúdicas y aprendiendo alguna que otra cosa sobre el hospital, el primer día en el servicio se me hizo un tanto cuesta arriba. Y de repente me sorprendí preguntándome: ¿Qué hago aquí? ¿Es éste mi sitio?

Supongo que el estrés tiene su origen, al menos en mi caso, en la incapacidad para tener todo bajo control. Cuando te desorganizas, cuando se te acumulan tareas, cuando te exigen acciones y te encuentras en mitad de algo completamente distinto... Te estresas. Y ese, precisamente, es el día a día de un residente de pediatría.

Tal vez no sea justo clasificar mi trabajo como estresante. Hago lo que me gusta y debería estar agradecido (que lo estoy), y dentro de determinados parámetros, siempre es posible organizarse, encontrar un sistema, controlar las tareas y aún así mantener cierta flexibilidad. En la víspera de mi tercera guardia puedo afirmar con cierta seguridad que he dado con mi sistema y las cosas parecen rodar cada vez con mayor facilidad. El orden es sencillo: los pacientes primero, el resto puede esperar. Y el sistema es... bueno, en realidad es complicado de explicar, pero tiene mucho que ver con la perseverancia y el buen juicio.

En mi servicio actual, hablar de "pacientes" se me hace un tanto abstracto. Se trata no más que de bebés, un par de kilos de órganos, piel y vida, ahí, mirándote, esperando. Y he visto de todo en estas dos semanas: bebés con síndrome de abstinencia de la metadona que sus mamás le pasaron por el cordón, bebés amarillos de bilirrubina, bebés hipertiroideos, sépticos, hijos de adolescentes y de niñas, auténticos desastres sociales... Y aún así, son capaces de sacarnos una sonrisa a todos, cada día. Son bebés después de todo y se merecen lo mejor de nosotros.

En el Cincinnati Children's se repiten tres premisas a diario y casi en cualquier contexto: "teamwork, communication and care". El trabajo en equipo y la comunicación son conceptos que, aunque son fáciles de comprender, son extremadamente difíciles de aplicar, y aún así, en ellos radica la clave del éxito de cualquier empresa. Y es ahora cuando lo entiendo mejor que nunca. El mismo razonamiento fue el que se usó en los años noventa antes del boom de la informática, cuando los ingenieros dejaron de intentar construir ordenadores más y más grandes y entendieron que era más fácil, eficiente y exponencialmente más productivo unir un ordenador con otro. Y a otro y a otro. Y hoy lo llamamos Internet y es imparable. Los médicos omnipotentes y autosuficientes de antaño son hoy, al igual que los superordenadores, una quimera del pasado. Cuatro ojos ven mejor que dos y dos cabezas dan para mucho más que una. Imaginen todo un equipo de expertos... Imaginen un hospital entero en total sintonía. ¿Una utopía? No, un objetivo.

El concpto de "care" es más difícil de traducir, por no decir de explicar. "To care"; cuidar, preocuparse, desear y buscar lo mejor para el otro. También es un concepto manido y especialmente en esta profesión. "¿Porqué estudiaste medicina?" "Oh, porque siempre he querido cuidar a las personas, bla, bla, bla, bla...". Pues les digo una cosa, hace ya casi ocho años que entré en la facultad de Medicina con esa misma idea en la cabeza, y AHORA estoy empezando a entender lo que significa. Más allá de las medicinas y las analíticas, más allá de las historias clínicas y las exploraciones físicas, hay unos seres humanos, niños y bebés que necesitan que les cuiden... Como sea, cuando sea y custe lo que cueste. Y cuando haces bien tu trabajo, cuando sabes que ese bebé ha estado, está y (en la medida de lo previsible) estará bien cuidado, es... En fin, es un subidón.

Y de aprendizaje, ¿qué puedo decir? Tengo la sensación de que si quiero mantener el ritmo de subida de mi curva de aprendizaje voy a tener que calzarme los crampones y aferrarme a un buen piolet. ¡La cosa no para!

Es difícil de exlicar lo que es el Cincinnati Children's en esencia. Es un gran sitio, dicen, el mejor. Es un lugar de aprendizaje, una matriz para madurar, para curtir. La verdadera verdad: tengo un grupo de compañeros inmejorable y creo que algo grande nos espera en este hospital.

¿Es éste, pues, mi sitio? La respuesta no podría ser más sencilla.

miércoles, 11 de junio de 2008

9. Juan Ponce de León y Mr. Coffee

Se dice que Ponce de León fue el primer europeo (y español) en pisar tierra estadounidense, aunque eso fue mucho antes de que se crearan los estados americanos y, por supuesto, mucha antes de que se unieran. Corría el año 1513 y se dice que lo que el descubridor andaba buscando era la Fuente de la Vida, pero en su lugar se topó con la peninínsula que más tarde bautizaría "La Florida".

Hasta hoy, en estos 495 años, millones de europeos -incluyendo cientos de miles de españoles- han arribado a esta tierra, tal vez no en busca de la Fuente de la Vida en sí misma, pero sí de algo parecido. Y hoy, me sumo a ellos.

Según mi visado americano soy un "Legal Alien Physician" en este país, lo cual se puede interprear de muchas maneras (muchas de ellas no muy agradables). Pero en fin, así son las cosas. Lo que este Legal Alien Physician (o LAP, a secas) ha estado haciendo desde que llegó hace 5 días daría para llenar un par de blogs, o esa es la sensación que a mí me da, pero voy a intentar resumirlo aquí.

Tras abandonar con honda pena mi piso de Las Palmas y mi vida compartida con Ana, me embarqué hacia Tenerife donde apenas tuve tiempo de despedirme de mi gente. De ahí puse rumbo a Madrid donde pasé mi última noche española en casa de mi buen amigo Sergio, tras un homenaje de tapeo con calamares, bravas y cañita madrileña.
Al día siguiente volé hacia Cincinnati con escala en Filadelfia. Tras superar los doscientosmil controles estándar en las fronteras americanas me convertí en vuestro amigo LAP, que os quiere. Del aeropuerto salí conduciendo un estupendo todoterreno de alquiler que me cuesta un riñon al día y un metro de intestino cada vez que paso por la gasolinera, pero es lo que había. Me chequeé en el hotel esa noche y al día siguiente empecé a buscar casa. 24 horas más tarde ya había visitado 5 casas y había quedado para ver otras 5 al día siguiente. 48 horas más tarde había encontrado la casa que quería, al precio que quería y en el sitio que quería (cerca del hospital, en un barrio con caracter y al lado de un bosque). Y todavía era domingo.

El lunes me abrí una cuenta de banco, solicité mi numero de la Seguridad Social americano, firmé el contrato de mi nueva casa, estuve viendo algunos coches de segunda mano y por último fui a IKEA donde me compré una cama, un colchón, sábanas, una almohada, una mesa, una silla, un juego de cubiertos, un juego de platos y dos tazas. Lo básico, vamos.

Ayer me dediqué a montar mi nuevo (y escaso) mobiliario, a hacer la compra en el supermercado y a caminar de un lado al otro de la casa tratando de hacerme a la idea de que es aquí donde voy a vivir durante los próximos 3 años de mi vida. Ah! Y me compré una cafetera que se llama Mr. Coffee, como mi antiguo profesor del British Yeoward.

Y aquí me tienen hoy, con mi recién estrenada red inalámbrica, en mi nueva casa, actualizando (por fin) mi blog.

Mi nueva casa:





martes, 20 de mayo de 2008

8. Papeleus Maximus

Al parecer esto de actualizar mi blog se ha convertido en una cita mensual... Lo cierto es que para no haberme ido todavía esta relativa regularidad no está tan mal.

La novedad hasta hoy es que tras luchar durante meses contra el incansable papeleo de este Mundo (and beyond) y cuando ya pensaba que mi traslado a EEUU estaba puesto en piloto automático, resulta que hay un nuevo requisito que debo suplir antes de mi viaje: le entrevista en la Embajada de EEUU. Al parecer el buen cónsul se queiere interesar por mis actividades y planes antes de concederme el visado, lo cual me parece galáctico. El único problema que veo es el tonito del papeleo que tengo que rellenar previo a mi viaje a Madrid, y es que entre preguntas del tipo "¿tiene used intención de atentar contra el Presidente de los EEUU?" (Pues no, ¿y él contra mi?), te encuentras delicias del tipo: Escriba a continuación el nombre de su etnia, clan o tribu (si procede): _____. Estuve tentado a escribir "Los Sanchez-Pintitos", pero no, creo que no procede.

El caso es que la entrevista, al igual que los papeles americanos que tengo que presentar en la misma han llegado, como no, in extremis, con lo cual otra vez me veo en la tesitura de contar los días y las horas y de realizar cuarenta mil malabares para que me cuadren las fechas y poder irme a tiempo... En fin, es lo que toca.

miércoles, 30 de abril de 2008

7. En abril, calores mil

Pues tampoco tengo nada nuevo bajo el sol que contar, y eso que solito hay para rato, pero como hace ya un mes y propinilla que no escribo naita...

Por lo pronto tengo previsto viajar a Cincinnati (para buscarme un pisito, un cochito y otras amenidades antes de empezar mi sin-vivir) el 6 de junio, aunque por ahora estoy en el proceso de arreglar el visado y no sé si llegará a tiempo para irme en esa fecha o tendré que retrasarlo unos días.

Abril está siendo un mes abrasadoramente agotador, o esa es la sensación que me da a mí. Aquí en Las Palmas de aguita nada de ná y en Moya (el pueblo donde la tensión arterial no se mide sino se pesa, y donde estoy trabajando de urgenciólogo rural desde hace un par de meses) ha hecho un tiempo de mi**da. Primero "la nube" (resultado: resfriado), luego "la tierra" (asma), luego "el polvillo" (más asma, alergias y encima tos) y ahora el calor (gastroenteritis, ansiedad y, en general, fatigüita -que puede significar cualquier cosa, desde mareo, náusesas, vómitos, cansancio y dolor de cabeza hasta simple y puro aburrimiento-).

-¿Qué es lo que tiene, señora?
-Aaaaaaay, una fatigüiiiiiiita, miniño.
-Se puede usted explicar, señora.
-Aaay, no sé miniño, una fatigüita, tú sabes, como una tontura. ¿No me vas a pesar la tensión?

Adoro mi trabajo.

domingo, 23 de marzo de 2008

6. Cincinnati, here I come!

Finalmente ya ha sido el Match, and the winner is... CINCINNATI CHILDREN'S !! Sí, señores, mi primera opción (ver post número 5). Y estoy contentísimo al respecto, como se pueden imaginar.

A parte de eso, quiero aprovechar esta oportunidad para decirles que Ana y yo hemos pasado una maravillosa semana en Estambul y que les recomiendo encarecidamente que visiten esa hermosísima ciudad... ¡antes de que se mueran! (que espero que sea dentro de muchísimo tiempo, claro).


Un abrazote a todos, y no se me preocupen que ya les iré actualizando a medida que ocurran cosas.